Una característica de nuestra pobre cultura es la de necesitar siempre reglas para orientarnos hacia lo correcto, a diferencia de otras naciones donde la misma población obra con sensatez siguiendo un sistema de principios elementales y necesarios para el buen desarrollo de su sociedad.
Un ejemplo son las juramentaciones de nuestros queridos padres de la patria y nuestro gobernante elegido democráticamente, hace años era común solo escuchar el famoso “ Por Dios y por la patria SI JURO “ y se acabo el asunto, pero después del bochornoso incidente cuando un parlamentario elegido dijo con franqueza “ POR DIOS Y POR LA PLATA” , este asunto de la juramentación se ha tornado todo un espectáculo de creatividad , arrogancia y hasta cinismo, sino recordemos las juramentaciones por V.R.Haya de la Torre, fulanito o menganito en el gobierno pasado .
Ahora le toco el turno a la constitución , Ollanta y su comitiva no tuvieron mejor idea al nombrar específicamente la constitución del 79 todo un escándalo , jurar por una constitución ya caducada y fracasada, aunque con este testimonio quizás la veremos renacer , esto a oídos de muchos peruanos ha sido considerado un insulto , pero se le consideraría también como ignorancia.
Por otro lado Kenyi juramento aludiendo la constitución del 93, actualmente vigente, aunque esta carta magna ya está en el ojo de la tormenta radical, en peligro de modificarse tal es el sentimiento de Ollanta y según El rescatar parte de la constitución del 79, es decir una mutación de constituciones así como lo fue su famoso Plan de Gobierno con diversas inclusiones, modificaciones quedando reemplazada al final con la hoja de ruta, o la mejor estampan también una hoja de ruta sobre la constitución a seguir.
Un defecto claro de todo el entorno humalista es la hipocresía , porque en realidad ellos desean la vuelta de la tan anhelada constitución del 79 con el consiguiente regreso de la facultad para aumentar la burocracia, los sobornos, las coimas y demás atribuciones corruptas acostumbradas y frenadas con la constitución del 93.
Se critica la intervención de Martha Chávez en un acto tan solemne, seamos honestos, primero Ollanta ofendió al sistema democrático aludiendo una constitución que ya no está, incentivando desconfianza e incertidumbre , durante su pobre mensaje a la nación sus partidarios no cesaron de vociferar al estilo chavista ante la imagen internacional queriendo demostrar una mayoría de aceptación en el país que no tienen, ganaron con la mitad de votos no de conciencia sino de resentimiento social, al ejemplo venezolano se quiso mostrar ante el mundo una tranquilidad y confianza que no existe. Ollanta ya comenzó dando un traspié muy controversial.
Respeto la opinión de aquellos quienes prefieren el “silencio” enemigo latente de tragedias a futuro propia de la cultura peruana, “que otros lo hagan, a mí que me importa”, en medio sobresale la voz de Martha Chávez aunque dañando tan magna ceremonia, pero una voz diciendo la verdad alzando la constitución vigente en la mano, esa es la voz de conciencia patriótica y valentía, a la cual todos deberíamos solidarízanos.
La pregunta es:
¿Seguiremos siendo los peruanos pasivos, indiferentes, estoicos, condescendientes, sometidos a nuestro destino, conformándonos con renegar por dentro, sobreviviendo atropellando y explotándonos unos a otros?
¿Cuántas generaciones más necesitamos para convertirnos en férreos luchadores en defensa de nuestros derechos?
Si bien es cierto en ninguna parte se estipula las condiciones para la juramentación, queda al criterio patriótico de cada miembro elegido, pero si no tomamos conciencia a tiempo de la verdadera intención de una juramentación, al final nos quedara seguir escuchando alusiones políticas y particulares, terminado el repertorio político seguirán los hijos, padres, abuelos, el amigo, las mascotas y quien sabe más.
Lo importante de una juramentación no son las alusiones a determinada persona o hecho, más bien solo basta una frase universal utilizada por todos los elegidos, pronunciada de corazón y con toda la honestidad posible, es el sentimiento impreso en cada palabra la que enaltece el compromiso con el Perú y toda la nación.
Evitar alusiones en las juramentaciones y ceñirse a un párrafo pre establecido de protocolo democrático, es lo ideal y así no tendremos creatividades, protagonismos y provocaciones innecesarias. Aprendamos el valor de la tolerancia.
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Basta ya de figuretismos o de querer ser más original al otro, escuchemos un pronunciamiento claro, directo, convincente y de corazón con una sola frase universal 

“ POR DIOS Y
POR LA PATRIA
YO JURO “
Sofía


